El CLIDE es un espacio para conectar comunidades, personas e instituciones que buscan una mejor experiencia digital de enseñanza y aprendizaje mediante la innovación educativa.
Nuestro objetivo se centra en reducir la brecha digital de saber y uso, a partir del análisis, experimentación y sucesiva mejora de los procesos educativos mediados por herramientas digitales.
¿A quiénes está orientado?
El trabajo del clide está abierto a toda la comunidad educativa, porque entendemos que una transformación tecnológica enriquecedora en lo educativo solo puede funcionar si nos involucramos:
- Docentes: Como usuarios de materiales y recursos educativos, y potenciales creadores de contenidos y recursos propios, capitalizando la tecnología para adecuar el trabajo a la realidad de cada aula.
- Estudiantes: Como colaboradores activos en la producción de contenidos y ejecución de proyectos, pasando de ser simples usuarios, a resolver desafíos auténticos en su entorno, en un modelo de aprendizaje-servicio.
- Bibliotecarias: Como encargadas de seleccionar, organizar y promover la curadoría en repositorios pedagógicos de calidad.
- Cooperadoras: Brindando recursos para que los abordajes tecnológicos puedan responder a las necesidades particulares, y combatir la brecha digital de acceso para la comunidad.
- Equipos directivos: Como líderes estratégicos que gestionan y habilitan condiciones de apoyo institucional estratégico para que las iniciativas no dependan exclusivamente del esfuerzo voluntario de docentes, emprendedores o estudiantes.
- Inspectoras de educación: Aportando una mirada sistémica, basada en el conocimiento profundo del marco normativo para identificar problemas compartidos entre escuelas, anticipar obstáculos administrativos y conectar iniciativas locales con el resto del territorio provincial.
- Muchos otros actores como organizaciones de la sociedad civil, organismos públicos, medios de información, empresas, especialistas, familias, graduados y ex-estudiantes, entre muchos otros.
¿Por qué decirle «Co-laboratorio»?
Este nombre implica el trabajo colaborativo como una prioridad. La innovación educativa se impulsa en el CLIDE a partir de diagnósticos participativos, donde cada establecimiento contribuye a identificar sus propios desafíos pedagógicos digitales. Desde allí invitamos a co-construir soluciones participativas que se diferencian de soluciones enlatadas que ignoran la realidad de cada institución. Creemos que la única forma de combatir la brecha digital es incorporar la tecnología en un proceso transversalmente social, cultural y humano.
Cómo operamos: Nuestro ciclo de acción
Para que cada idea se materialice adecuadamente, organizamos las intervenciones en tres etapas claras utilizando metodologías de trabajo ágiles y colaborativas:
1. Diagnóstico y convocatoria
Comenzamos escuchando a la propia comunidad para armar un mapa real de sus necesidades, prioridades y recursos disponibles.
2. Organización y diseño
Con los datos en la mano, armamos propuestas concretas, distribuimos tareas y conformamos equipos de trabajo con roles bien definidos. Para trabajar de forma eficiente y sin sobrecarga, empleamos dinámicas ágiles adaptadas a cada establecimiento (con objetivos distribuidos en tareas y metas cortas paso a paso).
3. Puesta en marcha y evaluación
Acompañamos la implementación de los proyectos y medimos los resultados. Creamos un entorno seguro para experimentar, donde equivocarse en las primeras pruebas no se perciba como un fracaso, sino como parte natural del aprendizaje en un proceso de mejora continua.
Líneas de trabajo
El CLIDE interviene a través de seis acciones concretas:
- Relevamientos de la realidad local: Analizamos las necesidades digitales específicas de cada comunidad para saber si necesitan conectividad, alfabetización digital básica, reforma de materiales y/o nuevas metodologías.
- Espacios de encuentro: Reuniones presenciales o remotas para compartir experiencias y trabajar en red de forma transdisciplinaria.
- Debates colectivos: Charlas para desarmar mitos digitales, como la falsa idea de que las personas jovenes nacen comprendiendo de forma crítica la tecnología que usan a diario («nativos digitales») o el uso poco ético de los modelos masivos de lenguaje (alias inteligencia artificial generativa).
- Selección y creación de recursos educativos abiertos (REA): Ayudamos a evaluar y crear recursos educativos libres y gratuitos donde los materiales combinen una base de producción propia original, complementada con recursos externos confiables, respetando la autoría y la propiedad intelectual.
- Producción Transmedia: Creamos contenidos educativos que tengan la facultad de poder distribuirse en múltiples formatos (clips, reels, podcasts, textos, posteos, libros electrónicos), donde docentes y estudiantes participan activamente en la producción.
- Soporte técnico y pedagógico: Acompañamos la llegada de tecnología a establecimientos educativos. Sabemos que la entrega de equipamiento (como robótica, pantallas o impresoras tiene una utilidad limitada si no se acompaña de capacitación para usarlo con un sentido pedagógico.
Aprendizaje-Servicio (ApS): Conectar la escuela con la sociedad y el trabajo.
El aprendizaje es más valioso cuando se pone al servicio de los demás. Por eso, impulsamos proyectos donde los estudiantes consolidan lo aprendido respondiendo a una necesidad genuina de su entorno.
Cada estudiante se capacita, diseña soluciones tecnológicas para una institución y evalúa el impacto de su trabajo. Esto permite dar respuestas concretas a la comunidad, sirviendo además como un antecedente laboral concreto y efectiva.
Sumate al colaboratorio
Diseñemos una estrategia a la medida de tu comunidad educativa . Invitamos a cualquier institución educativa a postularse para explotar el potencial que el inteligente y reflexivo de la tecnología digital brinda.
